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EDUCACIÓN: CAMBIAR PENSANDO EN EL MEDIANO Y LARGO PLAZO

Vivimos una era en la cual la educación se enfrenta a nuevos paradigmas.

Para que nuestros hijos puedan desarrollarse laboralmente o en carreras de mayor nivel,  la escuela debe llevar a cabo 3 alfabetizaciones: la de la lengua, la matemática y la digital. Hoy, la interacción y el conocimiento circulan por Internet. El desafío consiste en motivar a los jóvenes a que se interesen y apuesten a una educación a largo plazo que les permita acceder a trabajos calificados.

La vieja idea de que la escuela educa por un lado y la familia por otro está caduca.

La Educación, pensada a largo plazo, requiere la transformación de la escuela secundaria para que "aprendamos a aprender" en un mundo que está en constante cambio. Solo aprendiendo a aprender como comunidad, con la excelencia en la enseñanza como objetivo y el acceso a una enseñanza de calidad para todos, la brecha educativa tenderá a desaparecer abriendo el camino a la buena convivencia.

 

Mis propuestas para mejorar la educación se basan en las siguientes premisas: 

  • Elaborar una relación directa de los proyectos educativos, por institución, con la universidad y el mundo laboral.
     
  • El conocimiento se coconstruye, transmite y descubre contenidos, competencia y saberes. La nueva escuela es mundo de interacción, que debe incorporar los nuevos modelos tecnológicos.
     
  • Construir una escuela inclusiva en la excelencia. Sin exigencia no hay cambio.
     
  • Escuela con proyecto propio, capacidad de decisión sobre calidad, docentes y más autonomía en lo pedagógico.
     
  • Un espacio de convivencia donde se escucha y entiende la cultura de los jóvenes.
     
  • Elaboración de planes de estudios flexibles, pensados para la salida laboral, con  intereses vocacionales y con proyección en la continuidad en los estudios, incluyendo materias optativas y cuatrimestrales en el secundario, para que el alumno pueda diseñar su plan de estudio.
     
  • Sistema educativo flexible y permeable a la novedad.
     
  • Una escuela que interactúa con el mundo del trabajo, de la producción, de los servicios y de las organizaciones sociales.
     
  • Educar es un trabajo en equipo.
     
  • Ampliar la aplicación de la Ley de Mediación Escolar -de mi autoría- para prevenir conflictos como el bulling y desarrollar una cultura de armonía y convivencia.
     
  • Infraestructura adecuada al nuevo modelo pedagógico.
     
  • Ampliar los espacios de educación artística y de prácticas deportivas.
     
  • La Ciudad recupera por decisión propia la mayoría de las orientaciones históricas perdidas ante el Consejo Federal de Educación en el 2013/14.

Todas estas ideas surgen de los informes y estudios elaborados por el Consejo Económico y Social de Buenos Aires que presido.

 

Moverse por la Ciudad es una verdadera tortura.

Para el 52% de los porteños el tránsito está mal. A su vez, el transporte público no alcanza para resolver este problema en los próximos años, que sin duda se agravará. La gestión actual no se ocupó seriamente de tratar el tema a largo plazo y así es que estamos pagando las consecuencias.

Los porteños viajan un promedio de 78 minutos por día para ir y volver de sus trabajos. En casos extremos, llegan a viajar 2 horas diarias.

Hoy los vecinos de Buenos Aires ya deberían tener una boca de subte cerca de su casa. De cada 10 viajes que se hacen en la Ciudad, 9 son por arriba y solo 1 es subterráneo.

Necesitamos un plan de transporte pensado de acá a 10 años, para solucionarle definitivamente la vida a los millones de porteños que pierden su tiempo viajando. El Metrobús es un paliativo al problema del transporte, pero por sí solo no alcanza para una solución a largo plazo.

Propuestas para mejorar el transporte y el tránsito:

  • Ampliar la red de subte a 100 km: es urgente incrementar la construcción del subte al ritmo que la Ciudad necesita, comenzando por las líneas G y F ya proyectadas. Hay que avanzar, además, con el soterramiento del tren Sarmiento, cuya traza divide la Ciudad en dos, complicando el tránsito vehicular.
     
  • Ampliar la red de carriles exclusivos para colectivos: este transporte moviliza el 70% de los viajes diarios. Los carriles exclusivos deben llegar al límite de la Ciudad y  también en las vías rápidas de acceso.
     
  • Carril libre obligatorio en manifestaciones: como todos sabemos y padecemos, las movilizaciones con cortes de calles en la Ciudad se multiplicaron en la última década, interrumpiendo la libre circulación de los porteños mientras la policía mira sin poder hacer nada. Todo ciudadano tiene derecho constitucional a la protesta en la vía pública. De igual manera, los que elegimos seguir con nuestras actividades deberíamos poder circular libremente sin inconvenientes.
    Mi propuesta consiste en la creación de 2 carriles de libre circulación garantizada en avenidas y para transporte público, ambulancias y fuerzas policiales.

 

VIVIENDA: UN PROBLEMA GRAVE QUE AFECTA A LOS PORTEÑOS.

Hace 40 años los jóvenes podían soñar con tener su propia casa. Hoy, muchos ciudadanos se resignan a alquilar de por vida. El 44% de los porteños no tiene vivienda propia y el 30% son inquilinos.

Más de 650.000 porteños tienen problemas críticos de vivienda, es decir, residen en conventillos, villas, asentamientos o viven en situación de calle y pagan alquiler.

Para intentar obtener un crédito, los bancos piden tantos requisitos que lograrlo se vuelve imposible. Como si ser joven fuera sinónimo de ser poco confiable.

En los últimos años, Buenos Aires sufrió un proceso de favelización, donde el más pobre es el que paga por vivir mal, mientras muchos porteños de clase media viven alquilando sin posibilidad de poder comprar una casa en toda su vida.

Necesitamos llevar adelante una política acceso a la vivienda que facilite a la gente volver a soñar con ser propietaria. Las grandes ciudades del mundo enfrentaron y resolvieron este problema. Buenos Aires no lo hizo. Mientras tanto, existe una enorme cantidad de viviendas desocupadas que con esta medida podría tener finalmente nuevos propietarios.

Mis propuestas para resolver el problema de vivienda son:

  • Créditos hipotecarios a 40 años y que la hipoteca de la vivienda sea la única garantía requerida. El Banco Ciudad puede ser la herramienta política con la cual se otorgue la hipoteca.
     
  • Poner en funcionamiento la Ley de Garantía Bancaria de Alquileres del Banco Ciudad, de la que soy autor. Se trata de una garantía bancaria que permite alquilar a aquel ciudadano que no consigue una garantía real. Esta medida tendería a eliminar la venta de “garantías reales truchas”. También se vería beneficiado aquel que aún vive con un familiar porque no consigue garantía o aquel que paga un alquiler caro en viviendas precarias porque no puede formalizar un alquiler por falta de garantía. La ley además establece que la persona que cumplió con la garantía bancaria de alquiler mejore en un futuro su acceso a un crédito hipotecario.
     
  • Finalmente, el Estado debe promover la construcción de vivienda social, pero con mejores instrumentos que los que cuenta hoy: con fondos propios y también en acuerdo con las organizaciones sindicales, como experiencias que ya han ocurrido en la Ciudad.

SEGURIDAD PARA LA CIUDAD

En los últimos 20 años la corrupción y la droga han hecho crecer la inseguridad.

La Ciudad de Buenos Aires vive en estado de alerta. No hay prevención individual que valga para evitar hechos de inseguridad.

Desde el año 2008 no hay estadísticas oficiales del delito en la Ciudad de Buenos Aires.

Según datos recabados por el mapa del delito, confeccionado por diferentes ONGs de la Ciudad, entre noviembre de 2013 y noviembre 2014, se reportaron más de 54.000 delitos no denunciados. ¿Por qué la gente no hace la denuncia?

La inseguridad es un problema complejo que requiere un paquete de medidas firmes y simultáneas.

En la Ciudad hay 20 mil efectivos recorriendo las calles: 11 mil efectivos de la Federal, 5 mil de la Metropolitana y los restantes 4 mil de Prefectura y Gendarmería.

No hace falta más policía, lo que falta es coordinación entre las distintas fuerzas, una efectiva investigación del delito y un sistema judicial más rápido. Actualmente, hay un policía cada 160 habitantes, mientras que en las grandes ciudades del mundo hay uno cada 260 habitantes.

 

Mis propuestas para combatir la inseguridad son:

  1. Investigar el delito: sin investigación del delito no hay seguridad. La gente necesita saber que al denunciar un delito va a obtener respuesta por parte de la justicia. Para que esa justicia exista hay que estimular la denuncia y castigar al funcionario policial que la desaliente.
  2. Elaborar un mapa del delito oficial: para que la policía pueda actuar certeramente y prevenir hechos de inseguridad en las zonas afectadas.
  3. Penar especialmente a quien no toma las denuncias.
  4. Elección de un jefe de policía por voto popular: unificación de las fuerzas policiales bajo una sola autoridad. Capacitación policial.
  5. Descentralizar las fiscalías hacia todas las comunas y ponerlas bajo las órdenes de la “Policía Judicial”, que conformaría el Área de Investigación del Delito.
  6. Como lo han hecho otras provincias por otras cuestiones, demandar ante la Corte Suprema de Justicia Nacional el traspaso de la Policía Federal a la Ciudad con sus fondos y unificar las fuerzas de seguridad: hoy conviven en la Ciudad la Policía Federal, la Policía Metropolitana, la Prefectura y la Gendarmería.

La seguridad no debería ser un problema de jurisdicción. Los porteños necesitamos vivir seguros sin estar pensando a quién denunciarle el delito y sufriendo el "pase de manos" que solo demora el reclamo de justicia.

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